Diagnóstico Urológico
Diagnóstico preciso, atención personalizada
En urología, un diagnóstico oportuno y preciso es el primer paso para recuperar tu bienestar. Como especialista, me enfoco en identificar con claridad cualquier problema relacionado con los riñones, las vías urinarias, la vejiga, la próstata, los testículos, el pene y la salud urinaria en mujeres.
No importa si tus síntomas son leves o persistentes: cada signo cuenta. A continuación, te explico los principales padecimientos que evaluamos y diagnosticamos, en un lenguaje claro y cercano.
Como urólogo, me especializo en identificar con precisión las condiciones que afectan el sistema urinario y el aparato reproductor masculino. A continuación, te explico brevemente los principales padecimientos que evaluamos y diagnosticamos:
“¿Tienes síntomas como ardor al orinar, sangre en la orina, dificultad para vaciar la vejiga, dolor pélvico o cambios en tus hábitos urinarios? No esperes. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una complicación mayor.”
Tracto urinario
Infecciones urinarias (agudas o recurrentes): Inflamación o infección en cualquier parte del sistema urinario (riñones, uréteres, vejiga o uretra), que puede causar ardor al orinar, ganas frecuentes de ir al baño o fiebre.
Litiasis urinaria (cálculos renales, ureterales o vesicales): Formación de piedras o cristales en los riñones, uréteres o vejiga, que pueden provocar dolor intenso, sangre en la orina o dificultad para orinar.
Cistitis intersticial / Síndrome de vejiga dolorosa: Condición crónica que causa dolor pélvico, presión en la vejiga y necesidad constante de orinar, sin que haya infección presente.
Hematuria (sangre en la orina): Presencia de sangre en la orina, visible o detectada solo en análisis, que puede indicar desde una infección hasta un problema más serio como un tumor.
Trauma urinario: Lesiones en riñones, vejiga o uretra causadas por accidentes o golpes, que requieren evaluación inmediata para evitar complicaciones.
Riñón y vías urinarias
Cáncer de riñón: Crecimiento anormal de células en el riñón, que a menudo no presenta síntomas en etapas tempranas, por lo que su diagnóstico oportuno es clave.
Tumores de pelvis renal y uréter: Lesiones anormales en la parte del riñón que recoge la orina o en los conductos que la llevan a la vejiga.
Hidronefrosis: Dilatación del riñón debido a una obstrucción que impide el flujo normal de la orina, lo que puede dañar el riñón si no se trata.
Malformaciones congénitas: Anomalías presentes desde el nacimiento, como riñón en herradura o duplicación de uréteres, que pueden afectar el funcionamiento urinario.
Vejiga
Cáncer de vejiga: Crecimiento de células anormales en la pared de la vejiga, que suele manifestarse con sangre en la orina o cambios en los hábitos urinarios.
Hiperactividad vesical (vejiga irritable): Sensación repentina e intensa de necesidad de orinar, a veces con escapes involuntarios.
Incontinencia urinaria: Pérdida involuntaria de orina, ya sea al toser o reír (esfuerzo), por urgencia repentina o una combinación de ambas.
Prolapso vesical (cistocele): Descenso de la vejiga hacia la vagina en mujeres, que puede causar incomodidad, sensación de presión o dificultad para vaciar la vejiga.
Próstata
Hiperplasia prostática benigna (HPB): Aumento no canceroso del tamaño de la próstata, común en hombres mayores, que puede dificultar la micción.
Prostatitis: Inflamación o infección de la próstata, que puede causar dolor pélvico, fiebre o problemas al orinar.
Cáncer de próstata: Tumor maligno en la próstata, frecuente en hombres mayores, que muchas veces no presenta síntomas al inicio, por lo que el tamizaje es fundamental.
Testículos y pene
Cáncer testicular: Crecimiento anormal en los testículos, más común en hombres jóvenes, pero altamente tratable si se detecta a tiempo.
Varicocele: Dilatación de las venas del escroto, similar a las varices, que puede afectar la fertilidad o causar molestias.
Hidrocele y espermatocele: Acumulación de líquido alrededor del testículo (hidrocele) o en el conducto que transporta espermatozoides (espermatocele), generalmente benignos pero que pueden requerir evaluación.
Orquiepididimitis: Infección que afecta el testículo y el conducto adyacente (epidídimo), causando dolor, hinchazón y fiebre.
Torsión testicular: Giro repentino del testículo que corta su suministro de sangre; es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Disfunción eréctil: Dificultad para lograr o mantener una erección suficiente para tener relaciones sexuales satisfactorias.
Enfermedad de Peyronie: Curvatura anormal del pene durante la erección, causada por tejido cicatricial, que puede provocar dolor o dificultad sexual.
Traumatismos genitales: Lesiones en el pene o escroto por accidentes, caídas o impactos, que deben evaluarse para prevenir secuelas.
Salud reproductiva masculina
Infertilidad masculina: Dificultad para concebir debido a problemas con la cantidad, movilidad o forma de los espermatozoides
Hipogonadismo (baja testosterona): Niveles bajos de la hormona masculina, que pueden causar fatiga, pérdida de masa muscular, disminución del deseo sexual o cambios de ánimo.
Eyaculación precoz o retrasada: Problemas en el control de la eyaculación, ya sea que ocurra demasiado pronto o con mucha dificultad.
Anomalías congénitas: Condiciones presentes desde el nacimiento, como testículos no descendidos (criptorquidia) o abertura anormal de la uretra en el pene (hipospadias).
Urología femenina
Incontinencia urinaria: Pérdida involuntaria de orina, muy común en mujeres, especialmente después del embarazo o con la edad.
Infecciones urinarias recurrentes: Episodios frecuentes de infección urinaria que pueden afectar la calidad de vida y requieren estudio para identificar la causa.
Problemas de vaciamiento vesical: Dificultad para vaciar completamente la vejiga, lo que puede provocar infecciones o molestias.
Fístulas vesicovaginales: Comunicación anormal entre la vejiga y la vagina, que causa escape constante de orina hacia la vagina, generalmente tras cirugías o partos complicados.
Infecciones urinarias
La vía urinaria es uno de los sistemas del cuerpo humano que más alteraciones puede presentar durante su desarrollo, desde antes del nacimiento hasta la edad adulta. Por eso es fundamental vigilar su estado en las diferentes etapas de la vida, ya que algunos problemas aparecen en la infancia, otros en la adolescencia y otros más en la edad adulta o avanzada. Es muy importante realizar estudios para verificar que todo ande bien.
Infecciones urinarias
Qué son:
Son infecciones causadas principalmente por bacterias que afectan las vías urinarias: los riñones, los uréteres (conductos que llevan la orina al riñón), la vejiga o la uretra (el conducto por donde sale la orina).
Síntomas comunes:
- Dolor o ardor al orinar.
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia, aunque salga poca cantidad.
- Fiebre, escalofríos o malestar general (cuando la infección sube hacia los riñones).
- Dolor en la parte baja del abdomen o en la espalda baja.
- Presencia de sangre en la orina o mal olor.
Quiénes son más propensos:
- Mujeres: debido a que la uretra es más corta, lo que facilita la entrada de bacterias.
- Hombres mayores: sobre todo cuando hay problemas de próstata que dificultan el vaciamiento completo de la vejiga.
- Personas con diabetes, defensas bajas o antecedentes de cálculos en las vías urinarias.
Por qué es importante:
- Son uno de los motivos más frecuentes de consulta médica.
- Si no se tratan a tiempo, pueden convertirse en infecciones más graves que dañen los riñones.
- Cuando las infecciones son recurrentes (se repiten varias veces al año), es necesario investigar la causa para dar un tratamiento preventivo.
Prevención básica:
- Mantener una adecuada hidratación (2 litros de agua al día, salvo indicación médica diferente).
- No aguantar la orina por largos periodos.
- En mujeres: higiene adecuada después de orinar o evacuar (de adelante hacia atrás).
- Orinar después de las relaciones sexuales.
- Evitar el uso excesivo de jabones íntimos o duchas vaginales, que alteran la flora natural.


Problemas de próstata
La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que está debajo de la vejiga y rodea la uretra (el conducto por donde sale la orina). Con la edad, esta glándula suele cambiar y generar problemas muy comunes en los hombres, sin embargo estos cambios al ser lentos y paulatinos son en muchos casos imperceptibles por lo que llegan a ser muy avanzados los casos cuando acuden a consulta o al servicio de urgencias.
a) Hiperplasia prostática benigna (HPB)
- Qué es: Crecimiento no canceroso de la próstata, frecuente a partir de los 40–45 años.
- Síntomas:
- Dificultad para iniciar la micción.
- Chorro de orina débil o entrecortado.
- Sensación de no vaciar la vejiga por completo.
- Despertar varias veces en la noche para orinar (nicturia).
- Por qué es importante: Aunque no es cáncer, puede afectar mucho la calidad de vida y, si no se controla, ocasionar infecciones urinarias, cálculos en la vejiga o daño al riñón por la obstrucción.
b) Prostatitis
- Qué es: Inflamación de la próstata, que puede deberse a infección bacteriana o a otros factores.
- Tipos:
- Aguda: aparece de forma repentina, con fiebre, escalofríos y dolor pélvico intenso.
- Crónica: síntomas más leves pero persistentes (dolor pélvico, molestias al orinar o al eyacular).
- Síntomas comunes: dolor en la pelvis, fiebre, urgencia urinaria, malestar general.
- Por qué es importante: Requiere tratamiento médico, ya que puede complicarse y afectar la vida sexual y urinaria del paciente.
c) Cáncer de próstata
- Qué es: Uno de los tumores malignos más frecuentes en hombres mayores de 50 años.
- Síntomas: Al inicio suele no dar señales. Cuando progresa puede causar:
- Dificultad al orinar.
- Sangre en la orina o el semen.
- Dolor en huesos (cuando hay metástasis).
- Detección temprana:
- Antígeno prostático específico (PSA): análisis de sangre.
- Tacto rectal: permite al médico detectar cambios en la glándula.
- Por qué es importante: Si se detecta en etapas iniciales, las probabilidades de curación son muy altas.
Factores de riesgo para problemas de próstata
- Edad mayor de 40 años.
- Antecedentes familiares de cáncer de próstata.
- Obesidad y mala alimentación.
- Falta de actividad física.
Prevención y cuidado
- Realizar chequeos urológicos a partir de los 40 años si hay antecedentes familiares, o de los 45 años en hombres sin factores de riesgo.
- Mantener un estilo de vida saludable: dieta rica en frutas y verduras, ejercicio regular y control del peso.
- No retrasar la consulta médica si aparecen síntomas urinarios.
Litiasis urinaria (piedras en riñón, uréter o vejiga)
Qué es:
Se trata de la formación de cristales sólidos (cálculos o “piedras”) a partir de sales y minerales presentes en la orina. Estos cálculos pueden localizarse en el riñón, descender por los uréteres (conductos que llevan la orina a la vejiga) o llegar hasta la vejiga, en muchos casos puede pasar desapercibido y sin síntomas, frecuentemente se detectan como hallazgos y en algunos casos ya avanzados con daño importante e irreversible en el riñón.


Síntomas principales:
- Dolor intenso tipo cólico renal: dolor súbito, muy fuerte, localizado en la espalda o costado, que puede irradiar hacia la ingle o los genitales.
- Hematuria: presencia de sangre en la orina (puede verse rojiza o detectarse en estudios).
- Dificultad para orinar o sensación de vaciamiento incompleto.
- Náusea y vómito acompañando el dolor.
- Urgencia urinaria o dolor al orinar cuando el cálculo ya está en la vejiga o la uretra.
Por qué es importante:
- Es una de las causas más frecuentes de consulta en urgencias, sobre todo por el dolor intenso que provoca.
- Puede obstruir por completo la salida de la orina, lo que daña el riñón si no se trata a tiempo.
- Aumenta el riesgo de infecciones urinarias graves cuando la orina no puede salir con normalidad.
Factores de riesgo:
- Bajo consumo de agua (orina concentrada).
- Dieta rica en sal, proteínas animales o refrescos con gas.
- Antecedentes familiares de cálculos.
- Obesidad, síndrome metabólico o gota (ácido úrico alto).
- Climas cálidos (donde se pierde más agua por sudor).
Prevención básica:
- Tomar al menos 2 litros de agua al día para mantener la orina diluida.
- Reducir consumo de sal, carnes rojas y refrescos.
- Incrementar ingesta de frutas, verduras y cítricos (aportan citrato, que protege contra la formación de cálculos).
- Mantener un peso saludable.
Tratamiento (según el tamaño y la ubicación):
- Piedras pequeñas: muchas veces pueden expulsarse de manera natural con hidratación y medicamentos para aliviar el dolor.
- Piedras medianas o grandes: pueden requerir procedimientos como litotricia extracorpórea (ondas de choque que rompen la piedra) o cirugía mínimamente invasiva para extraerla.
- Obstrucciones severas o infecciones asociadas: se necesita atención urgente con sondas, drenajes o cirugía para salvar la función del riñón.


Incontinencia urinaria
Qué es:
Es la pérdida involuntaria de orina, es decir, cuando una persona no puede controlar por completo el vaciado de la vejiga. Puede presentarse en pequeñas fugas o en escapes más abundantes.
En mujeres:
Es muy común después de los embarazos y partos, y también con la menopausia debido a los cambios hormonales y la debilidad del suelo pélvico.
En hombres:
Suele relacionarse con problemas de la próstata (hiperplasia o cáncer) o con cirugías previas (por ejemplo, tras una prostatectomía).
Tipos principales de incontinencia
- De esfuerzo: escape al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio.
- De urgencia: aparece una necesidad súbita e intensa de orinar, a veces sin llegar al baño.
- Mixta: combinación de esfuerzo y urgencia.
- Por rebosamiento: ocurre cuando la vejiga no se vacía bien (por obstrucción o debilidad muscular) y se producen escapes continuos o goteo.
Síntomas que la acompañan
- Escapes frecuentes de orina en actividades cotidianas.
- Necesidad urgente de orinar con poca anticipación.
- Levantarse varias veces en la noche a orinar.
- Irritación en la piel por la humedad constante.
- Vergüenza, ansiedad o aislamiento social por miedo a los accidentes urinarios.
Por qué es importante
- Aunque no es una enfermedad grave, afecta la calidad de vida: limita actividades sociales, laborales e incluso la vida íntima.
- Puede provocar infecciones urinarias recurrentes si no se trata.
- Muchas personas creen que es algo “normal” de la edad, pero tiene soluciones médicas efectivas.
Factores de riesgo
- Edad avanzada.
- Embarazos y partos múltiples.
- Obesidad (más presión sobre la vejiga).
- Cirugías ginecológicas o prostáticas.
- Enfermedades neurológicas (ej. Parkinson, esclerosis múltiple).
- Consumo excesivo de cafeína, alcohol o diuréticos.
Opciones de tratamiento
- Ejercicios de suelo pélvico (Kegel): fortalecen los músculos que controlan la orina.
- Terapias de rehabilitación: como biofeedback o electroestimulación.
- Medicamentos: para reducir la urgencia o relajar la vejiga hiperactiva.
- Inyecciones en la vejiga (toxina botulínica): en casos de urgencia severa.
- Dispositivos y cirugía: mallas de soporte, esfínteres artificiales o prótesis, en casos avanzados.
Disfunción eréctil y otras disfunciones sexuales masculinas Disfunción eréctil (DE)
- Qué es: Dificultad para lograr o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria.
- Síntomas: Problemas para iniciar la erección, perderla antes de tiempo o rigidez insuficiente.
- Causas frecuentes:
- Enfermedades del corazón y vasos sanguíneos.
- Diabetes, hipertensión o colesterol alto.
- Problemas hormonales (baja testosterona).
- Consumo de tabaco, alcohol o drogas.
- Estrés, ansiedad o depresión.
- Por qué es importante: Además de ser muy frecuente, puede ser un síntoma de alerta de enfermedades cardiovasculares. También afecta la autoestima, la confianza y la vida de pareja.

Muchos pacientes creen que todo se llama “disfunción eréctil”, pero en realidad existen tres niveles diferentes en la función sexual masculina:
Alteraciones del deseo sexual (libido)
- Qué es: Disminución del interés o motivación para tener relaciones sexuales.
- Causas:
- Bajos niveles de testosterona.
- Estrés, depresión o ansiedad.
- Efecto secundario de medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos).
- Señal clave: El paciente no tiene ganas de iniciar la actividad sexual, aunque físicamente pudiera lograr la erección.
Alteraciones de la erección (disfunción eréctil)
- Qué es: Problema en la fase física de la respuesta sexual, cuando el pene debe ponerse rígido.
- Causas:
- Enfermedades vasculares y metabólicas (diabetes, hipertensión, colesterol alto).
- Cirugías o lesiones en nervios pélvicos.
- Factores emocionales.
- Señal clave: El paciente tiene deseo, pero no consigue una erección adecuada o la pierde antes de tiempo.
Alteraciones de la eyaculación
- Qué es: Problemas en la fase final de la relación sexual, al momento de expulsar el semen.
- Tipos más comunes:
- Eyaculación precoz: ocurre demasiado rápido, sin control.
- Eyaculación retardada: tarda mucho o no ocurre.
- Eyaculación retrógrada: el semen se va hacia la vejiga en lugar de salir al exterior, a veces tras cirugías de próstata.
- Señal clave: El paciente puede tener deseo y buena erección, pero el problema aparece en el momento de la eyaculación.
Comparación rápida
Etapa | Alteración | Cómo se manifiesta |
Deseo (libido) | Bajo interés sexual | No hay ganas de tener relaciones. |
Erección | Disfunción eréctil | Hay deseo, pero no se logra o se mantiene la rigidez. |
Eyaculación | Precoz, retardada, retrógrada | El problema ocurre al final de la relación sexual. |
Por qué es importante diferenciarlo
- Cada problema tiene un origen distinto y, por lo tanto, un tratamiento diferente.
- Hacer un buen diagnóstico evita frustraciones y permite personalizar el manejo: desde terapia hormonal, medicamentos orales o inyecciones, hasta técnicas de control o apoyo psicológico.
Varicocele
- Qué es:
El varicocele es la dilatación anormal de las venas del escroto (las que rodean los testículos). Se parecen a las “várices” que aparecen en las piernas, pero en este caso afectan al aparato reproductor masculino generando complicaciones que pueden ser graves como la pérdida de la función testicular.

Síntomas más comunes:
- Sensación de “peso” o molestia en los testículos, sobre todo al final del día o al estar mucho tiempo de pie.
- Dolor leve y constante en la ingle o el escroto, que mejora al acostarse.
- En algunos casos se puede notar una masa blanda o abultamiento en el escroto (“como una bolsa de lombrices”).
- Muchos hombres no presentan síntomas y el varicocele se descubre en estudios de fertilidad o revisiones médicas.
Por qué es importante:
- Es una de las principales causas de infertilidad masculina, porque puede afectar la producción y calidad de los espermatozoides.
- En algunos casos puede provocar disminución del tamaño testicular.
- Aunque no siempre genera síntomas, cuando se detecta es importante evaluarlo para prevenir problemas a largo plazo.
Factores de riesgo y a quién afecta más:
- Generalmente aparece durante la adolescencia o juventud.
- Es más frecuente en el testículo izquierdo debido a la anatomía de las venas.
- Se estima que afecta hasta un 15% de los hombres en general, y a cerca del 40% de los hombres con infertilidad.
Diagnóstico:
- Se realiza con la exploración física del urólogo.
- Puede confirmarse con un ultrasonido testicular con doppler, que mide el flujo sanguíneo.
Tratamiento:
- No siempre es necesario si no da síntomas ni afecta la fertilidad.
- Cuando provoca dolor, alteraciones en los espermatozoides o reducción del tamaño testicular, se recomienda la cirugía correctiva (varicocelectomía) o técnicas mínimamente invasivas como la embolización.
- Estos procedimientos mejoran la fertilidad en muchos pacientes y previenen complicaciones.
Prevención y cuidados generales:
- No hay forma de prevenir el varicocele, pero sí de evitar complicaciones:
- Consultar al urólogo si hay dolor, abultamiento o problemas para concebir.
- Mantener un estilo de vida saludable para favorecer la salud testicular.
- No hay forma de prevenir el varicocele, pero sí de evitar complicaciones:
“¿Cuándo consultar al urólogo?”:
- Si notas un abultamiento en el escroto.
- Si tienes dolor testicular persistente.
- Si llevas tiempo buscando un embarazo sin éxito.



Cánceres urológicos
Los cánceres urológicos son aquellos que afectan a los órganos del sistema urinario en ambos sexos y en el sistema reproductor masculino. Aunque cada uno tiene características diferentes, todos comparten un punto clave: la detección temprana mejora muchísimo las posibilidades de éxito en el tratamiento.
a) Cáncer de riñón
- Qué es: Crecimiento anormal de células en los riñones.
- Síntomas:
- En etapas tempranas suele no dar señales.
- Puede detectarse de manera accidental en estudios de imagen.
- En fases avanzadas: sangre en la orina, dolor en un costado, masa abdominal o pérdida de peso.
- Factores de riesgo: tabaquismo, obesidad, hipertensión, exposición a ciertos químicos.
- Por qué es importante: Si se diagnostica a tiempo, se puede tratar con cirugía y ofrecer una alta tasa de curación.
b) Cáncer de vejiga
- Qué es: Tumor maligno que aparece en la pared interna de la vejiga.
- Síntomas principales:
- Sangre en la orina (incluso si no hay dolor).
- Cambios en los hábitos urinarios, como urgencia o aumento en la frecuencia.
- Dolor al orinar en algunos casos.
- Factores de riesgo:
- Fumar es la principal causa.
- Exposición laboral a químicos (pinturas, derivados del caucho o petróleo).
- Edad avanzada.
- Por qué es importante: Detectarlo en etapas iniciales permite realizar tratamientos menos invasivos y evitar su progresión.
c) Cáncer de testículo
- Qué es: Tumor maligno que se desarrolla en los testículos, más frecuente en hombres jóvenes (entre los 15 y 35 años).
- Síntomas:
- Presencia de un bulto o aumento de tamaño en un testículo.
- Sensación de pesadez o dolor en el escroto.
- En algunos casos, dolor lumbar o abdominal.
- Factores de riesgo: antecedentes de testículos no descendidos (criptorquidia), historia familiar de cáncer testicular.
- Por qué es importante: Tiene una de las tasas de curación más altas de todos los cánceres, siempre que se detecte y trate a tiempo.
Otros cánceres urológicos relevantes
- Cáncer de próstata: (ya descrito en su apartado) es el más frecuente en hombres mayores.
- Tumores de pelvis renal y uréter: menos comunes, pero también forman parte del espectro de cánceres urológicos.
Cómo detectarlos a tiempo
- Realizar chequeos urológicos regulares a partir de los 40–45 años.
- No ignorar síntomas como sangre en la orina, bultos en el testículo, dolor persistente o cambios en la forma de orinar.
- Acudir al urólogo de inmediato si se presenta algún signo de alarma.
Por qué es importante
- Los cánceres urológicos representan una causa importante de enfermedad y muerte en hombres y mujeres.
- En etapas tempranas, muchos de ellos pueden curarse por completo o controlarse con tratamientos menos agresivos.
- La detección oportuna puede significar la diferencia entre un tratamiento ambulatorio y una cirugía mayor o tratamientos avanzados como quimioterapia.
“Señales de alerta que no debes ignorar”:
- Sangre en la orina (aunque sea una sola vez).
- Bulto o aumento de tamaño en el testículo.
- Dificultad o dolor persistente al orinar.
- Dolor abdominal o lumbar sin causa aparente.
Eyaculación precoz o retardada
Qué es:
Son trastornos de la función sexual relacionados con el control del momento de la eyaculación, es decir, el tiempo en que ocurre la expulsión del semen durante la relación sexual. No se deben confundir con la disfunción eréctil (problemas de erección) ni con la falta de deseo sexual (libido baja).


a) Eyaculación precoz
- Qué es: La eyaculación ocurre demasiado rápido, con muy poco control, generalmente antes o poco después de la penetración.
- Síntomas:
- Incapacidad para retrasar la eyaculación.
- Frustración en la pareja por la duración corta de la relación sexual.
- Ansiedad anticipatoria en el hombre, lo que a veces empeora el problema.
- Causas más frecuentes:
- Factores psicológicos: ansiedad, estrés, inseguridad o problemas de pareja.
- Factores biológicos: hipersensibilidad del glande, alteraciones en neurotransmisores (como la serotonina).
- Por qué es importante: Es uno de los problemas sexuales más comunes en hombres jóvenes y puede generar baja autoestima, ansiedad y conflictos en la relación de pareja.
b) Eyaculación retardada
- Qué es: Dificultad para lograr la eyaculación a pesar de tener una erección adecuada y estimulación suficiente. En algunos casos, no ocurre en absoluto.
- Síntomas:
- La eyaculación tarda mucho más de lo esperado o no ocurre.
- Frustración en el hombre y su pareja.
- Puede llevar a evitar las relaciones sexuales.
- Causas más frecuentes:
- Trastornos neurológicos o lesiones de la médula espinal.
- Diabetes no controlada (daño en nervios).
- Consumo de medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos).
- Factores psicológicos como miedo al fracaso o experiencias negativas.
- Por qué es importante: Aunque no es tan común como la precoz, puede afectar la fertilidad y también la vida íntima de la pareja.
Diferencias clave
Tipo de alteración | Qué ocurre | Causas principales | Impacto |
Eyaculación precoz | Ocurre demasiado rápido y sin control | Ansiedad, estrés, hipersensibilidad | Dificultad para disfrutar la relación, ansiedad y baja autoestima |
Eyaculación retardada | Tarda mucho o no se logra | Diabetes, medicamentos, problemas neurológicos, psicológicos | Puede afectar la fertilidad y generar frustración en la pareja |
Por qué es importante hablar de esto
- Son problemas muy frecuentes, pero muchos hombres no consultan por pena o porque creen que “no tienen solución”.
- Aunque no ponen en riesgo la vida, sí afectan la confianza, la vida sexual, la fertilidad y la relación de pareja.
- Existen tratamientos efectivos: desde terapia psicológica y de pareja, medicamentos orales o tópicos, hasta técnicas médicas personalizadas.
“Mitos y realidades” (ejemplo: “Mito: la eyaculación precoz es normal en todos los hombres jóvenes. Realidad: es un trastorno que se puede tratar con éxito”).

Otras condiciones relevantes
La vía urinaria es uno de los sistemas del cuerpo humano que más alteraciones puede presentar durante su desarrollo, desde antes del nacimiento hasta la edad adulta. Por eso es fundamental vigilar su estado en las diferentes etapas de la vida, ya que algunos problemas aparecen en la infancia, otros en la adolescencia y otros más en la edad adulta o avanzada.
Alteraciones comunes en la infancia y adolescencia
- Problemas congénitos (de nacimiento):
- Testículos no descendidos (criptorquidia): cuando uno o ambos testículos no bajan al escroto.
- Hipospadias: abertura anormal de la uretra en el pene.
- Malformaciones renales o ureterales: como duplicación de uréteres o riñón en herradura.
- Por qué son importantes: si no se corrigen a tiempo, pueden causar problemas de fertilidad, infecciones urinarias frecuentes o daño en los riñones.
- Torsión testicular:
- Qué es: un giro brusco del testículo que corta el suministro de sangre.
- Por qué es importante: es una urgencia médica. Si no se atiende en pocas horas, el testículo puede perderse.
- Cuándo ocurre: suele presentarse en adolescentes o adultos jóvenes.
Alteraciones frecuentes en adultos jóvenes
- Hidrocele / Espermatocele:
- Qué son: acumulación de líquido alrededor del testículo (hidrocele) o en el conducto que transporta espermatozoides (espermatocele).
- Síntomas: generalmente son benignos y se manifiestan como aumento de tamaño escrotal o sensación de “bulto blando”.
- Por qué es importante: aunque no suelen ser graves, deben evaluarse para descartar tumores testiculares.
- Orquiepididimitis:
- Qué es: infección del testículo y el epidídimo.
- Síntomas: dolor, hinchazón, fiebre, enrojecimiento.
- Por qué es importante: requiere tratamiento con antibióticos para evitar complicaciones y preservar la fertilidad.
Alteraciones comunes en la edad adulta y vejez
- Hiperactividad vesical (vejiga irritable):
- Qué es: sensación urgente y frecuente de orinar, a veces acompañada de escapes involuntarios.
- Impacto: afecta la calidad de vida, el descanso nocturno y las actividades sociales.
- Por qué es importante: puede tratarse con medicamentos, ejercicios de suelo pélvico y terapias mínimamente invasivas.
Por qué es importante vigilar la vía urinaria a lo largo de la vida
- La vía urinaria está expuesta a alteraciones en todas las etapas:
- En la infancia: problemas congénitos.
- En la adolescencia: torsión testicular, inicio de litiasis urinaria.
- En la adultez: infecciones, cálculos, infertilidad.
- En la vejez: problemas de próstata, incontinencia, cánceres urológicos.
- La detección temprana permite resolver la mayoría de estas condiciones de manera más sencilla y con mejores resultados.
- Los chequeos urológicos regulares ayudan a garantizar que el sistema urinario esté funcionando correctamente y a prevenir complicaciones.
Etapa de la vida y revisiones recomendadas”:
- Niñez: revisión de desarrollo testicular y malformaciones.
- Adolescencia: detección de torsión testicular y educación sobre salud sexual.
- Adulto joven: control de infecciones, litiasis e infertilidad.
- Adulto mayor: revisión prostática, incontinencia y tamizaje de cáncer.
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